1. Planos arquitectónicos del proyecto
Los planos permiten entender cómo se organiza el conjunto y cómo se distribuyen sus unidades. Conviene identificar con claridad la versión vigente y mantener una nomenclatura consistente para plantas, departamentos, lotes o zonas.
Antes de compartirlos, revisa si las denominaciones coinciden con las que utiliza el equipo comercial. Si una misma unidad tiene nombres diferentes en el plano y en el brochure, es mejor resolver esa diferencia desde el inicio.
2. Cuadros de acabados
Los cuadros de acabados aportan la referencia de materiales que acompaña la representación de los espacios. Deben ayudar a distinguir qué corresponde a cada ambiente y qué especificaciones están confirmadas.
Cuando exista una definición pendiente, identifícala como tal. La visualización y la información comercial deben mantenerse alineadas con lo que el proyecto puede comunicar, sin dar por definitivo un material aún no aprobado.
3. Brochure e identidad visual
El brochure reúne parte del relato comercial: nombre, propuesta del proyecto, características y forma de presentar sus espacios. La identidad visual aporta los elementos que permiten reconocerlo en la experiencia digital.
Comparte las versiones vigentes del logotipo, los colores y las pautas gráficas disponibles. Revisa que los nombres del proyecto, unidades y amenidades sean consistentes con la documentación arquitectónica.
- Planos arquitectónicos vigentes y organizados.
- Cuadros de acabados con definiciones identificadas.
- Brochure actualizado del proyecto.
- Logotipo y recursos de identidad visual.
Cómo ordenar la entrega
Separa los materiales por tema y utiliza nombres de archivo que permitan reconocer contenido y versión. Designar una persona que consolide la información facilita resolver dudas y mantener una referencia común durante el desarrollo.
También resulta útil explicar cómo presenta hoy el proyecto el equipo comercial: qué preguntas recibe, qué espacios necesita mostrar primero y dónde encuentra dificultades. Ese contexto ayuda a organizar el recorrido, además de aportar documentos.
Cuándo empieza el plazo de desarrollo
En Rvisioon, el plazo es de 30 días hábiles desde la recepción de los materiales para desarrollar el showroom. Por eso, preparar la documentación forma parte del inicio del proyecto y debe considerarse al planificar su presentación.
La primera conversación permite conocer el desarrollo y revisar qué información está lista. A partir de ahí podemos conversar sobre el alcance de la experiencia y los recursos que necesita tu equipo.
Conversemos sobre los materiales de tu proyecto ↗


